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¿Necesito terapia?

Por Beacon Care Services • 26 de octubre de 2018
  • Las afecciones de salud mental son comunes.
  • Es normal sentir miedo, tristeza, ira y otras emociones negativas.
  • Si todos en tu vida dicen que necesitas ayuda, tal vez la necesites.

Todos tenemos alguna enfermedad física de vez en cuando. Y casi nadie pasa por la vida sin ir al médico al menos una vez para que se ocupe de un problema. Cuando se trata de nuestro cuerpo, sabemos cuándo las cosas no se sienten bien y, por lo general, no somos reacios a buscar ayuda.

Es posible que nos sintamos de manera diferente sobre la salud mental. Esos problemas no siempre son claros. Es común tener uno o dos días de inactividad. Pero si dura más, un hechizo de tristeza podría apuntar a depresión. Los miedos son comunes, pero las fobias pueden revelar un problema. ¿Cómo sabemos si hemos cruzado esa línea? Ese es el mismo problema con el estrés después de un evento traumático. ¿Cómo sabemos si no podemos manejarlo por nuestra cuenta?

Estas preguntas se reducen a una: ¿Necesito terapia? Existe una fuerte evidencia de que se podría ayudar a más estadounidenses hablando con un terapeuta. El Instituto Nacional de Salud Mental estima que aproximadamente uno de cada cinco adultos estadounidenses tiene algún tipo de problema de salud mental en un año determinado. Pero menos de la mitad de estos problemas se tratan. Algunas personas pueden pensar que simplemente tienen que sentirse así, mientras que otras pueden querer ayuda pero temen ser etiquetadas por buscarla.

Pedir ayuda con un problema emocional es una decisión saludable. Muchos encuentran que consultar a un terapeuta reduce el problema o hace que sea más fácil de resolver de lo que temían.

Aquí hay algunos consejos para ayudarlo a decidir si usted, como decenas de millones de otros estadounidenses, podría beneficiarse de hablar con un proveedor de salud mental:

Busque las tres D: angustia, duración y discapacidad. Simon Rego, psicólogo del Centro Médico Montefiore en el Bronx, Nueva York, dice que todos de vez en cuando tienen síntomas asociados con enfermedades mentales. El problema es cuando estos síntomas no desaparecen y se apoderan de su vida. Rego dice que debería pedir ayuda si está afligido por los síntomas y si su duración parece inusualmente largo. La tercera señal es si están inhabilitando. Es decir, si "han llegado a un punto en el que le impiden funcionar en su vida laboral, personal y social".

Siga una pista de amigos y familiares. Otros pueden ver cambios en su estado de ánimo y comportamiento que usted no reconoce (o se niega) a reconocer. Las reacciones de estrés, el abuso de sustancias, la depresión y la ira incontrolada pueden destruir las relaciones. Las personas cercanas a usted pueden ser las primeras en ver el daño que se está haciendo. Rego dice: "Si todos en tu vida dicen que necesitas ayuda, tal vez la necesites".

Practica la autoayuda pero conoce sus límites. Puede (y debe) hacer todo lo posible para mantenerse mentalmente sano. La Academia Estadounidense de Médicos de Familia sugiere estas cuatro reglas para controlar sus emociones:

  1. Aprenda a expresar sus sentimientos de manera apropiada. Deja que las personas cercanas a ti sepan cuando algo te molesta.
  2. Piensa antes de actuar. Antes de que te dejes llevar por tus emociones y digas o hagas algo de lo que te arrepientas, tómate un tiempo para pensar.
  3. Esfuércese por mantener el equilibrio en su vida. Dedique tiempo a las cosas que disfruta. Concéntrese en las cosas positivas de su vida.
  4. Cuida tu salud física. Haga ejercicio con regularidad, coma comidas saludables y duerma lo suficiente. No abuse de las drogas o el alcohol.

Si hace todo esto y su problema persiste, entonces es una buena idea buscar terapia. Al igual que con la salud física, la autoayuda no siempre es suficiente para curarte.

Conozca los signos de una enfermedad grave. Las enfermedades mentales graves, como el trastorno bipolar o la esquizofrenia, suelen emitir señales de advertencia antes de que se desarrollen por completo. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría dice que debe preocuparse si ocurren varios (no solo uno o dos) de los siguientes síntomas:

  • Retraimiento social reciente y pérdida de interés en los demás.
  • Una caída inusual en el funcionamiento, como dejar de practicar deportes, fallar en la escuela o dificultad para realizar tareas familiares
  • Problemas de concentración, memoria o pensamiento y habla lógicos que son difíciles de explicar
  • Mayor sensibilidad a las imágenes, los sonidos, los olores o el tacto; evitar situaciones sobreestimulantes
  • Pérdida de iniciativa o deseo de participar en cualquier actividad; apatía
  • Una vaga sensación de estar desconectado de sí mismo o del entorno; una sensación de irrealidad
  • Creencias inusuales o exageradas sobre los poderes personales para comprender significados o influir en eventos; Pensamiento ilógico o "mágico" típico de la infancia en un adulto.
  • Miedo o sospechas de los demás, o un fuerte sentimiento de nerviosismo.
  • Comportamiento peculiar e inusual
  • Cambios dramáticos del sueño y del apetito o deterioro de la higiene personal
  • Cambios rápidos o dramáticos en los sentimientos o "cambios de humor"

¿Necesita terapia o simplemente un ajuste fino?

En el lado menos grave del espectro, es posible que tenga síntomas leves que le impiden sentirse mejor, pero que no lo incapacitan. Es decir, no pueden constituir una enfermedad según la definición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM). Esto puede significar que su tratamiento no está cubierto por el seguro. Por otro lado, puede resultar útil consultar a un profesional de la salud mental de todos modos. Es posible que reciba consejos útiles, junto con la seguridad de que está bien.